lunes, 30 de mayo de 2011

Aumentan delitos en la frontera con Bolivia y sigue sin habilitarse el paso Ciénega -Río Mojón



El viejo proyecto de habilitar un paso por esta región fue planteado en los 90 por Guillermo Eugenio Snopek, entonces senador. Ambos países expresaron la voluntad de avanzar con la iniciativa, pero nada se logró. La ausencia de fuerzas de seguridad favorece la trata y secuestro de personas.




A 3627 metros sobre el nivel del mar y a 370 kilómetros al norte de la capital jujeña, un camino de tierra bien consolidado que serpentea entre inmensos cañones, conecta desde tiempos muy antiguos el pueblo jujeño de Ciénega de Paicone con Río Mojón, Bolivia. En este punto de la frontera se han realizado numerosos encuentros de comunidades y funcionarios para expresar la voluntad de habilitar un paso internacional que genere actividad económica en la zona, donde la población es cada vez más escasa por la falta de trabajo y la pobreza.

El proyecto tuvo en su momento el fuerte respaldo del ex intendente de La Quiaca, Miguel Angel Tito. El senador Guillermo Eugenio Snopek es recordado hasta hoy en Ciénega de Paicone por esta idea que despertó muchas esperanzas de progreso.

En julio de 2006 pareció que por fin se arrancaba. Autoridades departamentales y municipales de Sud Lípez (Bolivia) y de la Provincia de Jujuy ratificaron la intención de profundizar la integración entre ambas regiones.

A casi cinco años de aquella iniciativa, no se conocen noticias sobre avances puntuales respecto de la habilitación, pero sí las hay con inquietante frecuencia acerca de la trata de personas que las autoridades sospechan se consuman por este camino, que al no estar oficialmente habilitado, carece de vigilancia permanente de las fuerzas de seguridad.

Un grupo de ocho niños y jóvenes que fueron traslados desde Bolivia en forma ilegal y sometidos a explotación laboral en una finca de Santa Clara, en el Oriente de Jujuy, es el caso más reciente de un grave delito que podría haberse perpetrado con las facilidades que representa un paso sin controles.

También se ha sabido de un niño de menos de 15 meses que fue sustraído de una comunidad del norte potosino por desconocidos, hallado, recuperado y restituido por el Consulado argentino en Potosí.

El caso se vincula a otros, como el laboratorio de narcóticos descubierto por la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico de Bolivia, una verdadera fábrica sita en una comunidad aislada, en la ruta seguida por los sustractores de niños.

También se supo de un joven chofer argentino secuestrado, llevado desde el territorio chileno al boliviano, torturado y robado.

Especialistas afirmaron que la manera de poner límite a estos delitos es la imprescindible habilitación del paso internacional Ciénega de Paicone (Argentina)-Río Mojón (Bolivia), con el funcionamiento de puestos de las fuerzas de seguridad, aduanas y migraciones, que además ya fue anunciado por los sucesivos gobiernos.

No hay argumento –remarcaron- que explique por qué no se regula ese paso con el establecimiento de las fuerzas de seguridad y de las instituciones correspondientes y por qué no se le añaden otros pasos regulares, lo que implica la vigilancia que corresponde en la inmensa frontera de Argentina y Bolivia hacia Chile, zona de importancia económica y de indudable carácter estratégico en la lucha contra el narcotráfico y la trata.

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