jueves, 25 de agosto de 2011

La Rabia



La rabia es una enfermedad viral causada por un virus neurotrópico hallado a menudo en la saliva de los animales infectados. Se caracteriza por una irritación en los sistemas nerviosos centrales, seguida de parálisis y muerte.




Este virus ataca a casi todos los mamíferos, aunque actualmente el perro sea el transmisor más frecuente.

En las zonas rurales, empero, los principales vehículos son los murciélagos. En el perro, el más común de los transmisores, la rabia se manifiesta inicialmente provocando una alteración aparentemente inexplicable en el comportamiento del animal. Un perro dócil puede volverse agresivo y hasta morder al dueño o al cualquier persona o animal que se le aproxime, en tato que uno de carácter bravo, puede mostrarse triste y mansito.

Estas alteraciones corresponden siempre a una de las dos formas de la enfermedad: la furiosa y la muda (o paralítica).

Frecuentemente, el perro presenta los dos tipos de manifestaciones. En la forma furiosa, además de la agresividad inesperada, el perro se muestra inquieto, casi no descansa. Atacado por alucinaciones visuales, muerde moscas imaginadas. Su ladrido se vuelve ronco, y va acumulando gradualmente una baba en las comisuras de la boca.

Como sufre una alteración en el gusto, trata de comer cosas absurdas, como piedras, maderas, papel, tierra, y camina al azar, atacando y mordiendo a hombres y animales. A medida que la enfermedad progresa, el furor aumenta. En este estado, el perro parece ignorar el dolor causado por una herida o quemadura y es capaz de atacar a animales mucho más fuertes que él. Después de uno de estos ataques, la enfermedad puede matarlo, pero si esto no ocurre, es atacado progresivamente por la parálisis y convulsiones, que culminan con la muerte entre el cuarto y el séptimo día; raramente puede llegar al décimo día.

En la rabia tipo mudo o paralítica, el perro al principio parece estar muy triste, aunque se muestre agitado y camine sin parar de un lado a otros. Dos o tres días después comienza a manifestar parálisis en el maxilar inferior, manteniendo constantemente abierta la boca. Luego despide baba por las comisuras de la boca y no ladra (de ahí el nombre de rabia muda). La parálisis progresa y el perro comienza a tener dificultades para moverse, sobreviniendo la muerte entre 5 y 8 días de la iniciación de los síntomas.

El gato rabioso, por su parte, generalmente busca reposo y oscuridad. Se oculta en un escondrijo, y a veces, sólo es sacado de allí muerto. Cuando es provocado, puede atacar. La muerte sobreviene una semana después de los primeros síntomas.

El hombre recibe el virus de la rabia a través del contado con la saliva del animal enfermo. Esto quiere decir, que para ser inoculado, no necesita necesariamente ser mordido: basta que un tajo, herida, rasguño profundo o quemadura en su piel entren en contacto con la saliva del animal rabioso. Pero no importa cuál es la forma de penetración.

Pero, tanto en el hombre como en los animales, cuando los síntomas del mal se manifiestan, ya no hay cura posible: la muerte es inevitables. Así, todo el tratamiento debe ser hecho durante la incubación, cuando el paciente aún no presenta síntomas y no manifiesta quejas.

En el hombre, el primer síntoma es fiebre poca intensa (380C) acompañada de dolor de cabeza y depresión nerviosa. Enseguida, la temperatura se eleva, llegando a los 40 / 42 grados. Luego, la víctima comienza a mostrarse inquieta y agitada, sufre espasmos dolorosos en la laringe y comienza a respirar y a tragar con dificultad. Los espasmos se extiendes después a los músculos del tronco y de las extremidades, en forma intermitente y acompañados por temblores generalizados, taquicardia y detención de la respiración. Cualquier tipo de excitación puede provocarlos (luminosa, sonora, aérea, etc.).

El hombre, a la inversa del perro, se torna hidrófobo (sufre espasmos violentos cuando ve o trata de beber agua). Frecuentemente experimenta ataques de terror y de depresión nerviosa, presentando tendencia a la vociferación, los alaridos y la agresividad, con accesos de furia, alucinaciones visuales y auditivas, babas y delirio. Ese período de extrema excitación dura cerca de tres días, y enseguida le sigue la etapa de parálisis, más rápida y menos común en los hombres que en los animales.

Con respecto a este tema, en la mañana de hoy estuvo compartiendo con nosotros y nosotras la educadora para la salud, Sara Garzon, en su habitual espacio en Grito Latinoamericano.


En esta oportunidad nos estuvo informando acerca de la rabia y que hacer al momento de ser mordidos por un perro o gato.

A continuacion parte de la columna para la salud.



Sara Garzon- La Rabia (duracion: 0:32)





Sara Garzon- Las vacunas (duracion: 0:48)





Sara Garzon- En caso de mordedura (duracion: 0:49)






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